Nico Rosberg, de Williams, había finalizado cuarto en la carrera, y Robert
Kubica y Nick Heidfeld - ambos de BMW Sauber - detrás suyo, pero sus resultados
fueron cuestionados por dudas sobre el combustible que habían usado y su
temperatura.
Si hubieran sido descalificados, el piloto de McLaren Lewis Hamilton habría
sido promocionado al cuarto lugar, lo que habría dado el título mundial al
novato británico de 22 años. Raikkonen superó por apenas un punto a Hamilton y a
su compañero en McLaren, el asturiano Fernando Alonso, al ganar en el circuito
de Interlagos. Alonso terminó tercero y Hamilton séptimo.
Los comisarios deportivos dijeron en un comunicado, emitido unas 6 horas y
media después del final de la carrera, que había suficientes dudas sobre las
temperaturas del combustible "como para considerarlas inapropiadas para imponer
una penalización".
Sin embargo, una portavoz de la Federación Internacional del Automovilismo
dijo que McLaren había anunciado su intención de apelar la decisión. No es la
primera vez que la incertidumbre se apodera de una competición de la F1 en
Brasil. En 2003, Raikkonen fue declarado ganador, pero pocos días después se
revisó esa decisión y se nombró en su lugar al italiano Giancarlo
Fisichella.
En 1995 también hubo polémica, cuando Benetton y Williams se quedaron sin los
puntos ganados por usar un combustible que era el normal pero no cumplía con las
muestras aprobadas por la autoridad de la categoría. Los pilotos de las equipo
implicados conservaron sus puntos.