Tras pasar un lustro desde su última prueba como compañeros, los
dos bicampeones realizaron ayer los reconocimientos de los tramos
madrileños en los que participarán mañana con un Skoda Fabia WRC
Ocho de la mañana. Aún no ha despuntado el alba sobre la localidad
madrileña de Miraflores de la Sierra y hace un frío que pela, cero
grados, en las faldas del Puerto de Canencia. Por el horizonte asoma un
Skoda Octavia con una pareja mítica en su interior. Como si por ellos
no pasaran los años, Carlos Sainz y Luis Moya se pegaban el madrugón
una vez más, sólo que desde el último había pasado un lustro.
Sainz y Moya, Moya y Sainz, tanto monta, monta tanto, han vuelto a
trabajar juntos. Por obra y gracia del Rally Shalymar los bicampeones
del mundo vuelven al tajo para ayudar a la prueba en la que el
madrileño debutó en un lejano 1980. El pasado año ya ejerció de coche
cero sobre un Porsche junto a Juanjo Lacalle, pero para esta ocasión ha
querido llegar más lejos, ha enfrascado al gallego en la aventura, y de
nuevo participarán juntos con un Skoda Fabia world rally car.
Y, a pesar de que lo tienen muy fácil, y que si no media ningún
tropiezo el triunfo es suyo, al igual que en los viejos tiempos, la
pareja más famosa de los rallys se lo está tomando muy en serio. Fueron
de los primeros en surcar las carreteras que vieron nacer a Sainz como
deportista, Canencia, Navafría, La Cabrera, El Atazar, Robledillo-La
Puebla y el Jarama, y volvieron a cogerle el pulso a tomar notas
juntos. El archiconocido "rrraaasss" volverá a salir por la garganta de
un Moya que deja por un fin de semana los monólogos de la tele y el
paso de estrechos marítimos a nado para retomar la actividad y el
compañero con que se hizo famoso.
Ya desde tan tempranas horas Luis ayudaba a los organizadores
corrigiendo algunas cosas que creía que se podían mejorar. Y es que el
objetivo es retomar un rally del Campeonato de España para Madrid, pero
el gallego llega más lejos y reta con que "no hay que contentarse con
eso. Hay que ser ambiciosos y pensar incluso en conseguir el Mundial".
Por eso ha ido tomando nota de las cosas mejorables de la prueba.
Gran ambiente.
El ritmo de la jornada fue agotador, ya que tras completar los
reconocimientos, tres pasadas por cada tramo, se reunieron en el
circuito del Jarama con los responsables de Skoda para ultimar los
detalles técnicos y acoplar los asientos y las distancias. Hoy
estrenarán su nuevo juguete a partir de las nueve de la mañana sobre el
asfalto de la propia pista madrileña, y a las ocho y media de la tarde
tomarán la salida desde el Estadio Santiago Bernabéu. Durante toda la
jornada de mañana harán disfrutar a los miles de aficionados que se
esperan en las cunetas madrileñas. Si ya el pasado año, con él único
reclamo de ir de coche cero sin competir, y en un fin de semana de
perros en el que diluvió, se estimó una asistencia superior a los cien
mil espectadores, para mañana, con previsión de buen tiempo, y con
Carlos y Luis luchando contra el cronómetro con un coche de máximo
nivel, puede ser la bomba.
Y esa es precisamente ahora la máxima preocupación de los dos
bicampeones y la organización del rally. Se han extremado las medidas
de seguridad, pero sin la colaboración del público todo el esfuerzo
puede resultar baldío.
Pipo Lopez
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